¡¡¡ EL SHOW DE CLAUDIO !!!

Que para que vas a ir. Que te vas a mojar. Que es al pedo. Que lo podés escuchar por la radio. Que todo el plan son como cinco horas. Que no se que.
A la mierda con todo, salimos solos de casa, dirección Jáuregui Fields.
En mezzo del camino suena el telefonino y se suma un alto dirigente de la sociedad rural de Turín y somos dos versus la lluvia y las direcciones.
Gracias a la solidaridad de el auto oficial con credenciales es que llegamos al Carlos Quinto por un camino nuevo pero mais directo.
Una vez dentro, el debate por si nos ubicamos de canuto en la platea o si nos movemos con la MULTITUD bohemia hacia la visitor que es lo que finalmente hacemos. Y digo multitud porque meter más de 40 personas con el clima que había y a la distancia que jugamos habla a las claras de un contingente cuanto menos intrépido y bastante enfermo de la cabeza.
Enfermedad que se confirma a los 15 del primer tiempo cuando no había pasado nada más que ver como todo el público bohemio comía maní de una súper-bolsa-tamaño-elefante y enciende sus televisores para ver el programa que comenzaba a continuación llamado EL SHOW DE CLAUDIO con la participación especial de Claudio Verino como Claudio Verino.
Un programa que la gente pedía, un programón. El público había dado su veredicto al hacer que levantasen TROTANDO CON BILBAO. El rating no lo acompaño a Rodrigo y su programa fue cancelado para que ingrese el aclamado por el público Verino. Pasa que a Claudio le pesó la responsabilidad y se taló, se trabó, entró en corto.
Pero Claudio no estuvo sólo. Nada de esto hubiera sido posible sin el esfuerzo de toda la producción y sobre todo del gestor intelectual, el maestro tras bambalinas, el titiritero, el ideologo, el mandamás, sí, ya saben de quien hablamos, con ustedes MINI BOGNI. No le puedo decir Maxi, perdón. Una catarata de errores. Un derrame de gritos que no contagian a nadie y en primer lugar lo dejan a él en evidencia. Un error Balandesco en el primer gol, saliendo a buscar una marca fantasma, dejando un hueco del tamaño de un hipódromo para que el 10 de ellos se amaque hacia afuera sobre Fuente y tire un centro de zurda desde la izquierda que cruzó todo el área y pasaba sin pena ni gloria hasta que Verino apareció para cerrar y pegarle de lleno con el tobillo y clavarla en el ángulo de un pobre Llinas que nada pudo hacer. 0-1 y no se puede creer lo que pasó.
Después de eso hubo que esperar 15 minutos más para que vuelva EL SHOW DE CLAUDIO ya que se cortó la señal durante ese lapso. Lapso en que vimos todo borroso y sólo hubo una chance para una esporadica aparición de Castillo que casi emboca una clarita.
Poco de Atlanta en el primer tiempo. Muy tibio. Muy inofensivo e inexpresivo. Dos tiros libres frontales de Ferreiro y Raymond se fueron bien a la mierda. No tuvimos nada en toda la etapa. Etapa que cambio el partido sobre la media hora. Porque EL SHOW DE CLAUDIO fue a todo vapor y sobre los 30 Verino que le mete un codazo en mitad de cancha a uno de ellos y el referí no duda y lo manda a las duchas. Una actuación memorable de Claudio, que va a quedar en la memoria de todos los que estuvimos en Jáuregui. Hace mucho tiempo que un jugador de Atlanta no hace tantas cagadas en tan poco tiempo. Y eso que no me quiero empezar a acordar del partidito que hizo Valentini en esa cancha la temporada pasada.
Se fue el primer tiempo pidiendo que los avances de ellos queden en nada y así fue. Tuvieron un par de contras en que nos agarraron 5 contra 3 y no pasó nada simplemente porque son ESPANTOSOS!!!!!
El segundo tiempo largó con todo y no hablo del partido. Se largó una lluvia que no te la podías creer. El techo más cercano en toda la zona estaba a kilómetros de distancia así que el público bohemio estaba completamente empapado. Algunos valientes incluso en ojotas. Otros en bermudita y remera. Un vendaval que no contagiaba al equipo sino hasta los 30 del segundo tiempo. Antes, apenas un embrollo en el área de ellos que no pudimos empujar. Ellos hicieron dos líneas de 4 y se olvidaron de jugar. Con un hombre más, ni atacaron. Nosotros, con más amor propio y jugando por el piso fuimos a por todo. En el entretiempo salieron Castillo y Fuente para que ingresen Riveros y Ojeda. El equipo quedó con un dibujo de 3-3-1-2 compuesto por Riveros, Mini-Bogni y Cherro; De Muner, Scatolaro y Lucas Sebastián Ferreiro (con todas las letras para demostrar quien fue la figura de Atlanta); Raymond Fernandez; Ojeda y Molina.
Yo no entendí los cambios en principio porque a pesar de que el partido de Castillo era bastante flojo, no creo que perdiendo un partido que hay que ganar si o si, haya que sacar un delantero. Por otro lado el partido de Bogni era espantoso y merecía salir no sólo de la cancha sino de todo el municipio. Pero a la postre los cambios demostraron que Atlanta dominó el segundo tiempo y que se afirmó. Más allá que no se pudo concretar en la red, el equipo fue más que el rival y la defensa no sufrió sobresaltos en el resto del match. Igual es muy terrible mirar el banco y que no haya nada para pedir.
Es como entrar a un Kiosco en verano y que no haya helados.
¿para que carajo tenés un kiosco en verano sin helados? CERRALO!!!
El banco de Atlanta te genera algo similar. Para que tenemos un banco y no podemos pedir que entre el de afuera. Es el único banco del mundo en el cual el suplente no es mejor que el titular cuando el equipo pierde.
Vamos perdiendo pero igual decimos “dejá, dejalo así que está Ramírez en el banco” Aunque debo decir que un valiente dijo “y ponelo a Ramírez, que quien te dice…” Yo, yo te digo. Y no me hagas decirte nada mejor.
Decíamos que en el segundo tiempo el equipo intentó jugar, que a veces abusó del pensamiento (PATEA!!!! Fue lo más escuchado de la tarde) y que dejó todas las piernas que tuvo para intentar el empate. Lo tuvo Lucas con un intento de derecha hacia el centro y zurdazo que se fue al ladito del primer palo. Lo tuvo Lucas tras enorme pared lenta con Ramón y se apuró al patear (no se dio cuenta lo sólo que estaba). Lo volvió a tener Lucas tras una enorme jugada personal por izquierda pero su zurdazo dio en el primer palo.
Nos fuimos con la amargura de haber perdido los seis puntos contra este equipo inmundo. Nos fuimos pensando en que nuestra próxima parada es el partido con All Boys y sabiendo que hay que llegar a esa final lo más cerca que se pueda. Que falta mucho para eso. Que Anello te podés meter todos tus vaticinios y pseudoperiodismo en el ojete. Que falta mucho. Que falta mucho. Mucho. Mucho. Mucho. Mucho. Mucho.
Y que todavía queda mucho por jugar.
Un montón.

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